Hogar, dulce hogar... Cuantas veces lo hemos exclamado al llegar al campamento. Horas de marcha, cargados como mulos, climatología lo que se dice de perros, pero ver la tienda es imaginarse un pequeño palacio lleno de esas infinitas y pequeñas comodidades que nos aguardan y definen la sensación de hogar. Una sensación de haber llegado, de ponerse confortables y poder descansar. El diseño de una tienda debe de atender ante todo a lograr estas expectativas de confort, poder dar una respuesta segura en climatología adversa y todo ello en un volumen y peso lo más reducido posible pues dentro de la aventura la casa debe de llevarse a cuestas.
En la colección de Tiendas para 2005, confluye la experiencia acumulada de muchos expertos profesionales que trabajan con ARTIACH y también practicantes aficionados que con sus permanentes sugerencias nos ayudan a conseguir un producto de prestaciones avanzadas. |
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